¿De qué van?
20 de Julio de 2004
Por muchas vueltas que le doy, no alcanzo a entender qué pretende la Asociación de Compositores y Autores de Música (ACAM). Casi semanalmente los internautas tenemos que leer improperios contra nuestra persona dirigidos desde la SGAE por: 1) Abominar del canon que grava los CD-R’s y DVD-R’s vírgenes. 2) Defender un cambio de postura de las discográficas en su estrategia por erradicar el intercambio de archivos de Internet. Y lo que es más preocupante: 3) Defender lo que, creemos, son nuestros derechos.
Los destinatarios de esta campaña son los internautas. Esos que, a juicio de la ACAM, sólo arman “ruido” y abogan por mantener “el viejo ideario” de “una Internet libre”. Y a los que, muy sibilinamente, se les relaciona con la pedofilia, el terrorismo y “otros execrables crímenes”. Porque, según se entiende de la nota, se empieza así y se acaba defendiendo los delitos contra la propiedad intelectual.
Hubiera hecho mejor la ACAM en omitir todas las puyas que, casi a cada párrafo, mete en su comunicado de prensa. Ni siquiera la Asociación de Internautas sale bien parada: su función es la de ser “portavoz encarnizado” de propuestas imposibles.
Si alguien pretende que deje de fumar, lo peor que puede hacer es llamarme irresponsable, adicto o estúpido. Aún peor sería que me acusara de fomentar las mafias que trafican con el tabaco. Porque lo que podría entenderse como una iniciativa aceptable termina convirtiéndose en un ataque. Además de no convencerme, fomentará que no abandone el cigarro jamás.
La ACAM ha conseguido lo contrario de lo que pretendía. Hoy mismo me uno a la campaña contra el canon de CDs y DVDs .
Guillermo Rodríguez en Libertad Digital
NOTA DE LA ASOCIACIÓN.-
Nosotros vemos $$$$ donde pone SGAE, porque utilizamos IGNORER
FONDO DE RESITENCIA CAMPAÑA CONTRA EL CANON DE LOS CDs y DVDs
PARTICIPA EN LA CAMPAÑA CONTRA EL CANON DE LOS CDs y DVDs

...Es como un cuento perverso en el que los poetas atracan a su pueblo, los cantantes llaman piratas o pendejos electrónicos a los ciudadanos honestos, los músicos cambian sus instrumentos por calculadoras y a los autores les inspira la letra de las leyes y de los reglamentos para aplicar tasas. Una verdadera pesadilla, para salir de la cual basta con abrir los ojos y no dejarse engañar.